Pese a que las reformas de las pensiones buscan, entre otras cosas, incentivar el retraso de la edad de jubilación para contribuir a la sostenibilidad del sistema, lo cierto es que buena parte de los trabajadores que se aproximan al retiro laboral solo piensan en cómo dejar de trabajar lo antes posible.
La jubilación anticipada permite hacerlo de forma voluntaria dos años antes de la edad legal de jubilación que, en 2025 se sitúa en 66 años y 8 meses para aquellos que hayan cotizado por debajo de 38 años y 3 meses y en 65 años para quienes hayan superado ese nivel. Esto significa que uno se puede conseguir la jubilación a los 63 años o 64 años y 8 meses, en función del tiempo trabajado.
¿En qué consiste la jubilación a los 63 años?
La reforma de las pensiones que entró en vigor en 2013 ha ido retrasando la edad de jubilación de forma progresiva para elevarla desde los 65 años a los 67 en 2027. Si bien, como hemos visto, permanece en esa primera cota para carreras laborales largas. En consecuencia, para estos trabajadores es posible solicitar la jubilación anticipada a los 63 años.
Requisitos para solicitar la jubilación anticipada
Optar por la jubilación anticipada a esta edad requiere cumplir con ciertos requisitos establecidos por la Seguridad Social.
- Contar con 65 años en el momento de la solicitud.
- Años cotizados: mínimo de 35 años cotizados, de los cuales al menos dos deben haberse trabajado en los últimos 15 años.
- Encontrarse en alta o situación asimilada de alta, esto es, aquellas personas que en ese momento no están cotizando (trabajando), pero sí están en situación de alta en la Seguridad Social por estar, por ejemplo, cobrando el paro, en excedencia por cuidado familiar o baja médica.
- El importe de la pensión resultante debe superar la pensión mínima que le correspondería por su situación al contar con 65 años.
Coeficientes reductores
La jubilación anticipada tiene una contrapartida y es la penalización del importe de la pensión, de tal manera que, por cada mes de adelanto, la prestación se va reduciendo. En este caso, dos años antes, el porcentaje de reducción oscila en una horquilla que va desde el 13% hasta el 21%, en función de los años cotizados. A más años trabajando, menor es el coeficiente reductor.
Por tanto, la jubilación a los 63 años puede ser una excelente opción para quienes buscan un retiro temprano y cuentan con los recursos necesarios para afrontar una pensión reducida. Sin embargo, es crucial analizar cuidadosamente las implicaciones económicas a largo plazo antes de tomar esta decisión y contar con ahorro particular para transitar esta etapa.
No hay que olvidar que, aunque llegamos a esta fase de la vida con buena salud, también es cierto que la mayor longevidad aumenta la probabilidad de sufrir grave dependencia, la peor de todas, lo que va a requerir de la asistencia de una tercera persona para ayudarnos en nuestras necesidades diarias básicas. De hecho, un informe de Instituto Santalucía pone de relieve que el coste económico que ello supone excede en 1,6 veces la renta anual de las personas que superan los 80 años de edad.

